Wednesday, May 08, 2013

Bajo la sombra de las muchachas posmodernas en flor

  A Analissa, "Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial" (Baudelaire)
                                                                                       
 "El catolicismo y la mujer es un oxímoron" (De Diego) agrego "El mercado y la mujer no"
                                                                                                 

A Mavrakis debemos agradecerle hacer del affaire Analissa un tema debatible o, directamente, un tema. Inspirado por la musa de la UCA ha escrito esto , y el interés de esa nota interpela y despierta las ganas de ciertas respuestas o la polémica respetuosa.
El escritor de la revista Paco le otorga a la jeune la conciencia de un trabajo en el proyecto de su exposición en las redes. Poniéndonos derrideanos, vamos a darle un lugar de prima importancia al paratexto menor de los comentarios a la nota:

"Lector: Como diría Deleuze, la joven Analissa no debe saber ni para qué la están usando (me refiero, sobre todo, al mercado)."

A lo que el autor responde: "Si la conclusión es esa, escribí todo mal. Ella te está usando a vos y al mercado. Y lo goza y lo sabe hacer y yo la felicito con amor."

En el problema del sujeto usando al sistema o el sistema usando al sujeto está el quid de la cuestión porque se define, entre otras cosas, la mirada posmoderna o no sobre un fenómeno. La idea de que un sujeto, cualquiera, en este caso una bella joven pueda "usar" al mercado, que lo "goce" y lo "haga saber" supone una concepción absolutamente individualista, intencionalista y, si se me permite, ingenua, de cómo funcionan los mecanismos de dominación y praxis social. Entre el sujeto althusseriano como mero efecto de estructuras y esto, algo debe haber.

Luego Mavrakis lleva a cabo una analogía interesante con una concepción de la literatura:

"Amis dice que una de las vulnerabilidades históricas de la literatura, como objeto de estudio, es que nunca resulta demasiado compleja. This may come as news to the buckled figure of the book reviewer, but it’s true, dice Amis. A pesar de los intentos de elevar el tema, complicarlo, sistematizarlo, interactuar con la literatura es fácil. Con los culos de Ailen y Analissa, cuya visibilidad se rige casi por un algoritmo de autogestión de yo digital y global, pasa, en una zona distinta de la creación, exactamente lo mismo."

Es interesante pensar este planteo porque, efectivamente, la interacción con la literatura sucede, en palabras de Whistler "art happens", y con el deseo pasa lo mismo. Ahora bien: esta inmediatez no significa de ninguna manera que la interacción con la literatura sea "fácil", sin trauma. En qué estado queda el sujeto que lee "Explicar con palabras de este mundo/ que partió de mi un barco llevándome" (Pizarnik) o "la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules/ te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere" (Paul Celan). ¿En qué estado desubjetivador se encontraba el que lo escribió?. Desde otro punto de vista: ¿esa facilidad de interacción con la literatura o con el culo de Analissa no tiene, por debajo, sedimentado, capas y capas de aculturaciones, imposiciones, mecanismos dominantes, instituciones que determinan a lo largo de la historia lo literario o lo no literario, lo bello o lo no bello? La mirada que interactúa y que mira el jardín de ninguna manera es virgen. Cierta posmodernidad baila risueña sobre las caída de todos los relatos, pero no ha terminado con una de las ideas más metafísicas de occidente: lo bello y la estética. (1)

La perspectiva idílica de voluntad, el trabajo y el amor con que Analissa construyo su periplo 2.0 olvida, en una anamnesis que celebra lo dado, el hecho de que efectivamente e irremisiblemente estamos en una sociedad en la que ciertos sujetos son convertidos en objetos de deseo y otros no como efecto de mecanismos de dominación. ¿Tengo que pensar todo esto antes de calentarme con X tipa? no. ¿Saber que mis percepciones y categorías, incluso las más privadas, están determinadas y son objetivables, pensables, prestas a ser deconstruidas, va a cambiar el modo en que me siento atraído y hablo de estas cuestiones? no. Pero dados a pensar y "analizar" el tema, no vendría tan mal un poco de racionalismo crítico. Por lo menos este "gnomo" de jardín así lo considera.

Lo flagrante del discurso pacato, censurador y pelotudo de los compañeritos de la musa son pan comido y fáciles de desestimar, ¿a quién le gusta la censura en países laicos y de mentalidad abierta? lo que parecería ser mas complicado es pensar la censura productora, los sujetos y prácticas que son apartados de estos episodios, los premiados y los olvidados de la maravillosa vida de redes que te permite exponerte sólo si, claro, cumplís con los códigos absolutamente rígidos, retrógrados, dominantes y metafísicos de "lo bello". En este sentido, creer que lo de la pulposa católica es transgresión mueve un poquitito a risa. Transgresión hubiese sido si, luego de leer al marqués de Sade, la bella hubiese abierto nuevos agujeros en su cuerpo para meter crucifijos, por poner un ejemplo. Pero claro, y acá Mavrakis defiende bien su punto "Sacrificio y erotismo estaban bien para George Bataille en los años cincuenta, pero las cosas han cambiado".

Las gorditas a Analissa la envidian, y los tipos la desean (¿gays y lesbianas? bien gracias, no cuentan en el panorama de hegemonía receptiva que bien se identifica). En esta tónica el escritor va finalizando con: "Obligado a despreciar a las gordas porque van en detrimento de la belleza física en interés del igualitarismo". En el jardín metafísico, la belleza física es un bien a custodiar en un templo asediado por el igualitarismo horroroso que sueña con sociedades en la que una chica aymará sea igual de bella que una caucásica, o que lo valorable de un sujeto dominado (en este caso la mujer) sea el acceso a los lugares en que supuestamente no puede acceder y no a aquellos en los que el mercado ya tiene asignado un espacio, modificar la repartición de lo sensible y no meramente celebrarlo. (2)
En el jardín de la dominación, el deseo es manipulable y obvio. "Si todo gira en el shopping disco zen, tu belleza es de shopping disco zen".

(1) Para una perspectiva sociológica y antikantiana sobre la estética ver La distinción. Criterio y bases sociales del gusto de Pierre Bourdieu.

(2) Claro que aquí es complejo, el feminismo que se queja de la cosificación de la mujer olvida que las chicas de revistas ganan muchísimo mas que las respetadas, cuidadas y no cosificadas docentes, por ejemplo. No es menos víctima la cosificada Analissa que las adjuntas a cátedras en negro

3 comments:

Nicolás Mavrakis said...

Muchas gracias por esta cuidadosa "respuesta" a #Paco. La web es, precisamente, el lugar donde esas versiones atávicas de belleza dominante y dominada encuentran su plena liberación. La organización territorial más exitosa de Twitter, por ejemplo, es la fiesta Rispé, donde la gente más horrible se junta a ser feliz y celebrar su cuerpo. La web los ha liberado. No creo que padezcan hoy nada. Todo lo contrario. Respecto a que una chica con pleno dominio de los protocolos contemporáneos y de las herramientas de construcción digital del "self promoting" y "mind idea" esté siendo "cosificada" me parece, bueno, poderosa, poderosamente relativo y discutible. No hay, por supuesto, nunca, relaciones de igualdad entre hombres y mujeres. Este es un bello y preciso texto, te felicito.

Lu said...

Es por textos como estos, que se continúa defenestrando a la mujer y se continúa sometiéndola hasta en las letras pixeladas de un puto blog.
A ver si dejamos de reproducir discursos llenos de estupideces.
Yo no compararía cuánto ganan una modelo porno y una docente o ayudante ad honorem en una cátedra, sino cuánto pierden. Ya se sabe que el capitalismo puede comprar tanto conchas como cerebros.
Y al del comentario, te digo que la gente de esa fiesta Rispé nunca podría llamarse a sí misma horrible.
Son sólo cuerpos vivientes, respiran. No es necesaria ninguna otra categoría, gracias.

Eduardo said...

Te parece que este texto defenestra y somete a la mujer?